Durante la colonia en la ciudad de Chukiyapu marka existían muchas ferias indígenas en diferentes plazas y calles. Muchas de las ferias se realizaban de acuerdo al calendario agrícola. La feria de la alasita, (alasitay: "cómprame pues" en aymara) nace como culto al Ekeko (de la abundancia que trae prosperidad y bienes materiales) Llegaban los Aymaras de los barrios cercanos, trayendo miniaturas para comerciar con monedas de piedra. Ingresaban a la plaza principal de La Paz (zona de españoles) bailando con tambores. En este plano se confunden las creencias populares con el catolicismo. Junto a la koa o challa en honor del Ekeko, los objetos son bendecidos al mediodía del 24 de enero en las iglesias. (Los viernes primeros de cada mes, se celebra la Challa, que es un ritual para la Pachamama)
En general, todas las calles y lugares públicos en La Paz están atestados de gente, hasta aproximadamente las 11 de la noche donde la muchedumbre desaparece y se cierran todos los puestos y negocios. El comercio se desenvuelve más en la calle y en las veredas que en centros comerciales o locales, aunque hay ciertas zonas turísticas donde ésto se puede ver.
Lo mas común es ver a las cholas y cholos en la vereda, sentados en el piso, con sus aguayos (mantas de lana de colores tejidas en telares) desplegados y poblados de frutas, verduras, flores, ropa, elementos para realizar rituales (minerales, esencias, cabras secas, palo santo, hojas de coca, etc.) o partes de maquinarias viejas y demás. También se vende plato paceño (especie de guiso con papa, maíz, carne etc) o empanada salteña que son dos comidas típicas de la zona, y se comen por la calle o en el suelo, a veces directamente de una bolsa de nylon donde lo sirven.
La mayoría de la población trabaja en este tipo de feria callejera semanal que funciona como mercado común con características tradicionales como el regateo o el trueque.
Los textiles son manufacturados, tejidos en telar, tanto como artesanal todo aquello que se pueda. Aquellos que no trabajan en la ciudad, están en los alrrededores abasteciéndola de materia prima, muchas veces trasnportada a pie, dentro de los aguayos que colocan en sus espaldas o grandes bolsas que trasladan subiendo y bajando calles en altura, mascando coca ("pijchando")
Todavía se conserva todo tipo de costumbre originaria, como más importante los idiomas Quechua y Aymara (enseñados en la universidad), y sus respectivas tribus en las distintas regiones.
Es una ciudad con escasos recursos económicos pero muy activa. Se come en comedores populares, muy baratos, rebalsados de gente donde es dificil conseguir un lugar para no comer en el piso.
En el ambiente, se respira en general una quietud contradictoria con el ruido de la música que como "de ambiente" se escucha durante todo el día por la calle ya que los puestos de CD's grabados venden y ponen, morenadas, huayños, caporales, cuecas, etc., la gente en la calle, (hablan y gritan) las bocinas, (mucho tráfico en las engostas calles) éste tipo de contaminación auditiva, no es comparable con la de Buenos Aires. Todo en La Paz es muy lento, los paceños se toman su tiempo y no hay nada dado por seguro. Un pasaje, una excursion, un micro, puede darse un retraso de actividad de hasta un día, o directamente cancelarse. Se usa mucho el diminutivo en la lengua española. Se siente cierta calma especial, ritual, imaginable en una etapa pre capitalista. pre colombina.
Espero haber contado aunque sea un 1% de lo que viví, y recomiendo éste viaje en el tiempo, sin miedo, con poca plata, y con mucha curiosidad, a todo aquel que le interese.
C*
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